Hoy no me invades, ahora ya no llueve. Tengo que limpiar todo esto de arriba abajo, vaciarlo y demás, porque desde el siete de octubre esto no se organiza ni aun sin querer. El lunes tengo una serie de asuntos; el jueves es un día tremendo. Que para mi suerte, ahora no lo estoy dando demasiado margen de pensamiento. Estoy narcotizándome con esa invasión de tranquilidad que la inconsciencia proporciona, tan grata.